¿De qué hablamos aquí?

 

¿Qué es la espiritualidad? No es sencillo responder a esta pregunta. Las palabras son limitadas; el término “espiritualidad” apunta a una experiencia inexpresable y a su búsqueda. La experiencia de lo real, de nuestra verdadera naturaleza, que al ser descubierta se revela divina.

La verdad nos hace libres y la espiritualidad es la experiencia de esta libertad.

Diversas culturas, religiones y escuelas utilizan distintas expresiones para referirse a ella, pero hay una sola experiencia que es común a todas.

Esta experiencia común es la no-dualidad (advaita). Subyace y es el fundamento último de todas las religiones y espiritualidades: Hinduismo, Budismo, Zen, Judaísmo, Cristianismo, Sufismo, etc.

La verdad sólo puede reconocerse a sí misma, ser reconocida en nuestro interior. Este reconocimiento es instantáneo, pero ha de ser puesto en práctica. Tras este reconocimiento, espontánea y gradualmente tiene lugar un proceso de realineamiento de nuestro cuerpo-mente hasta que se convierte en un fiel instrumento de celebración de la verdad.

Habitualmente este reconocimiento y el proceso posterior son más fáciles en la presencia de un maestro vivo. Un maestro es alguien que vive conscientemente su verdadera naturaleza; la presencia en el maestro resuena con nuestra presencia facilitando así este reconocimiento y su estabilización, un proceso que no tiene fin.

Vuelta a casa.

En el año 2001 conocí a mi maestro Francis Lucille, un discípulo de Jean Klein en la tradición Advaita Vedanta. En su presencia reconocí la verdad y me di cuenta de que era lo que, inconscientemente, había estado buscando durante toda mi vida. Volví a casa.

Desde entonces he continuado viendo a mi maestro y explorando esta verdad desde distintas perspectivas.